Holitas cerders, sábado de resaca mortal, con la típica sensación de “o me duermo o la lío” y, efectivamente: lo segundo.
Bouquet de wasabis, todas durmiendo menos una, la típica que en su día se ponía más que el sol y ahora ya casada no pisa bar ni aún se acabara el mundo.
Cañas mil y de repente aparezco con una yonkilata en la puerta del Ocho y medio (el antiguo, donde dieron su primer concierto Los Planetas en Madrid y no el nuevo este de ahora con hipsters teenagers mierders) y pa’ dentro ya con el puntillo.
Hacemos una vista rápida con su correspondiente putivuelta, mucho gay, poco tío. Seguimos bebiendo pero ya a copas cuando noto en mi nuca una mirada que se clava, se acerca y me dice que se llama X y que es de Phoenix, Arizona y yo ya hablando en inglés (que todos borrachos lo petamos aunque no tengas ni la ESO) ya muy cerder. Voy al baño, vuelvo y ya no está. A otra cosa aka otra copa mariposa.
Seguimos con nuestra peda y noto otra mirada (ya se empieza a complicar la cosa), esta vez es una especie de Kortajarena de “Fuenla” de 1,80 cm y con una especie de traqueotomía en el cuello (WTF?), se presenta y no sé, me resultó MUY raro y no porque no parara de decirme que quería verme desnuda todo el rato no, si no por la atracción que sentí al pensar el juego que podía darme una traqueotomía, hay que quererme así.
Ahí estaba yo fantaseando con mi nueva parafilia, cuando de la nada, surge el americano cachonder, aparta al traqueitor con el brazo, lo sujeta ay que se lía pero NO. Se empiezan a morrear a saco MIRÁNDOME DE REOJO LOS DOS y americano cachonder dándome la mano y acariciándomela en plan ’tú eres mía, bitch’, olvidarolvidar y otra copa.
Total, que cierran el Ocho y entramos en un gusano temporal o algo porque aparecemos en una casa con unos 30 guiris, traqueitor, mi colega y yo. Y yo con un tupismo ya interesante cuanto menos decido que tengo que comer algo y fui a la nevera, ¿quién estaba en la cocina? sí, los morreitos que me empiezan a sobar y a decirme cosas guarras en inglés y en castellano y yo dejándome querer. Cuando entramos en una habitación, me lanzo a la cama, hago bicho bola y adiós muy buenas, jajjaajajajajja.
Moraleja: Si te hace más beber que gemir, lo mejor que puedes hacer es dormir. ^^
